«TU CUERPO TAMBIÉN NECESITA QUE LE QUITES PESO»
Hay días en los que no tienes un dolor en concreto, pero sientes una gran pesadez, notas un cuerpo pesado y falta de energía. Un cuerpo agotado….
Notas que los hombros están más arriba de lo que deberían y eso te genera tensión en la zona cervical y cuello. Necesitas y el cuerpo te pide espacio en esta zona.
La espalda parece necesitar un poco más de sitio, de más movilidad y vitalidad. Te mueves, pero no con la misma libertad de antes.
Y entonces piensas:
“Será el estrés.”
Puede ser.
Pero también puede ser todo lo que tu cuerpo lleva acumulando durante el día. Horas delante del ordenador. El móvil siempre en la mano. Horas conduciendo. Dormir en la misma postura.
Trabajar de pie. Cuidar de otras personas. Entrenar sin recuperar. Apretar la mandíbula sin darte cuenta. Ir siempre con prisa.
«No hace falta hacer nada extraordinario para acabar sintiéndote extraordinariamente cargado.«
El cuerpo se acostumbra… hasta que deja de hacerlo.
Lo curioso es que muchas veces nos damos cuenta de cómo estamos cuando paramos. Después de una semana intensa llega el fin de semana y aparece esa sensación de:
“Necesito que alguien me quite diez kilos de encima.”
Y quizá no necesitas diez kilos menos. Quizá necesitas volver a sentir tu cuerpo de otra manera.

Darle espacio.
Moverlo con más atención.
Liberar zonas que llevan demasiado tiempo trabajando.
Recuperar sensaciones que habías dejado de notar.
Porque nuestro cuerpo tiene una capacidad enorme de adaptarse.El problema es que también puede adaptarse a vivir con tensión, con rigidez y con pequeños desequilibrios como si fueran normales.
Hasta que un día te das cuenta de que ya no recuerdas cómo era sentirte realmente ligero.
No se trata de hacer más
Esta es una de las cosas que más me gusta trabajar en mis talleres.
No siempre necesitamos añadir más ejercicio, más esfuerzo o más intensidad.
A veces necesitamos hacer menos y sentir más.
Escuchar. Respirar. Mover. Soltar.
Y permitir que el cuerpo encuentre otras posibilidades a través de las diferentes pelotas o material que utilizamos.
«No buscamos luchar contra el cuerpo ni obligarlo a llegar a ningún sitio.«
Trabajamos desde la curiosidad y el enfoque.
¿Qué ocurre si le damos al cuerpo las condiciones adecuadas para que pueda soltar aquello que ya no necesita sostener?
Y muchas veces, cuando cambia la manera de relacionarnos con nuestro propio cuerpo, también cambia la manera en la que nos movemos por el día.
Una experiencia para llevarte contigo
Mis talleres no están pensados únicamente para que salgas de allí sintiéndote bien ese día.
La idea es que descubras recursos sencillos que puedas incorporar a tu vida y, sobre todo, que empieces a reconocer antes esas señales que tu cuerpo lleva tiempo enviándote.
Ese “necesito estirar”.
Ese “tengo todo cargado”.
Ese “no encuentro una postura cómoda”.
Ese “estoy agotado y, sin embargo, no consigo relajarme”.
Quizá tu cuerpo no te está pidiendo que hagas más. Quizá te está pidiendo que le prestes un poco más de atención.
Si últimamente sientes que llevas demasiadas cosas encima, este puede ser un buen momento para parar.
Para volver al cuerpo. Para darle espacio.
Para recordar que sentirte bien físicamente no debería ser un lujo que solo te permites cuando tienes tiempo.
En los próximos talleres vamos a trabajar precisamente desde ahí. De una forma práctica, cercana y muy corporal. Sin complicaciones.
Sin necesidad de tener experiencia previa.
Solo necesitas venir con tu cuerpo tal y como está hoy.
¿Te apetece descubrir qué puede cambiar cuando empiezas a escucharlo de otra manera?
Consulta las próximas fechas y reserva tu plaza.


